El Antiguo Tabernillas es
uno de los lugares mas conocidos, queridos y frecuentados
de Zaragoza.
Fundado en 1954, en una estrecha y céntrica calle
zaragozana (Inocencio Jiménez)) frente a la esplendida
fachada de la Iglesia Basílica de Santa Engracia, punto
de referencia obligado de la ciudad, alcanzó su fama
y esplendor por la selección de tapas propias, características
del establecimiento, especialmente apetecidas por los Zaragozanos
de la época.
En febrero de 2001 se inauguró un segundo local, situado
igualmente céntrico (junto a Plaza de Aragón)
en calle Ponzano, 10 y a cinco minutos andando del primitivo
Tabernillas.
Se trató con ello de dar respuesta a la gran acogida,
que en esta nueva etapa, había tenido por la clientela
y público en general, a la vez que permitió
tener una mayor capacidad para atender en mejores condiciones
a un mayor número de personas.
Desde entonces han venido funcionando los dos establecimientos,
muy identificados y apreciados por el pueblo zaragozano y
muy visitados igualmente por las personas, cada día
en mayor número que se dan una vuelta por la ciudad.
En mayo de 2005 tuvimos la gran satisfacción de inaugurar
un tercer establecimiento, igualmente en un lugar céntrico,
calle Madre Vedruna, 6, y dotado además de una excepcional
parrilla que nos permite ofrecer un esplendido chuletón,
que junto con los pimientos de piquillo de Lodosa, conforman
un bocado exquisito para los amantes de la buena carne; en
estos momentos, constituye una referencia obligada de calidad
en Zaragoza.
El ambiente, grato y familiar, el menú en una relación
excelente de calidad-precio y la excepcional ubicación
de los locales, les hacen especialmente atractivos para pasar
un buen rato degustando una muy apreciada cocina repleta de
abundantes sugerencias y de especialidades muy características
de nuestra buena cocina.
Es frecuente ver a personajes del mundo de la cultura, del
deporte o de la política cuando visitan Zaragoza. También
Su Majestad el Rey D. Juan Carlos lo frecuentaba cuando estaba
en la Academia General Militar, y recientemente D. Felipe,
el Príncipe de Asturias, tuvo ocasión de degustar
sus especialidades en una cena con compañeros con ocasión
de unas maniobras militares en Zaragoza, quedando encantado
de la velada en Tabernillas.
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